“Ventanas Abiertas”: un barrio vivible. La petición ciudadana a la que Evelyn Matthei dijo “NO”

Conversamos con Hernán Neira, quien es el portavoz de un grupo de vecinos y vecinas del sector aledaño a la estación Tobalaba del Metro. Ellos, el pasado 06 de mayo de 2020, hicieron una presentación a las máximas autoridades comunales, en defensa de su derecho al uso residencial de sus propiedades y la vida en comunidad. Agradecemos la confianza de este grupo de vecinos de Providencia al acercarse a Providencia Participa para compartir este proyecto y ayudar en su difusión. Nos llena de orgullo no sólo el reconocimiento a este espacio sino, aún más, formar parte de una comunidad de vecinos empoderados, opinantes y organizados

¿En qué consiste esta iniciativa y como se generó?

El seis de mayo del presente año presentamos una petición de cambio de plano regulador para esta zona al nororiente de la comuna (entre Providencia, Tobalaba, Eliodoro Yáñez y Los Leones) . Titulamos la petición “Ventanas abiertas”. Ese concepto simboliza un barrio vivible, con convivencia armoniosa entre comercio, locales de distracción y viviendas, donde se pueda vivir, dormir, trabajar, estudiar, distraerse, oír música (elegida, no impuesta por un tercero). Cerca del metro Tobalaba, mantener las ventanas abiertas en verano se ha vuelto un objetivo enorme, imposible de conseguir sin cambio de regulaciones para la zona, sin cambios de doctrina en la acción y objetivos municipales para el barrio.

Nuestra comuna tiene un capital social característico, expresado en las organizaciones de vecinos y vecinas que buscan mejorar o garantizar un entorno más vivible, sin embargo, Uds. aunque coinciden en esos objetivos rompen el esquema …

La iniciativa surgió a partir de conversaciones informales entre seis amigos del barrio. Un día nos dimos cuenta de que teníamos, a pesar de las distintas profesiones, edades, recursos, condición de salud y diferencias políticas, una percepción común: en la última década, el barrio había sido “tomado” por hoteles, bares, inmobiliarias y una logística de volumen industrial para apoyar a esos intereses, y que había edificios patrimoniales de arquitectura moderna de gran valor, hoy amenazados. Se supone que es un barrio consolidado, pero constatamos que vivimos en una precariedad creciente a medida que las viviendas y la vida de barrio se acerca a la calle Providencia, cerca de Tobalaba.

¿Cómo se organizaron?

Buscamos cifras y descubrimos que los datos nos apoyan: crece la oferta de servicios a escala descomunal, al precio de expulsar a los habitantes. La expulsión es por alza de precios del suelo (y contribuciones), por ruidos y ocupación territorial por servicios a empresas con sede y propietarios que no viven en la comuna. Los pequeños comerciantes, que están o estaban incluidos desde el proyecto Bannen (que dio lugar a Nueva Providencia hacia 1970), han sido expulsados. Esto afecta al comercio vecinal y a los vecinos, para favorecer intereses muy ajenos al buen vivir, que no es lo mismo que ver cómo se incrementa el precio del suelo.

¿Qué dice que el Plano Regulador a este respecto?

El barrio es mixto según el plano regulador, pero en la práctica, eso es falso, porque lo comercial está expulsando a los habitantes. El lado próximo a Tobalaba de Providencia evoluciona a un nuevo gran centro metropolitano, sin residentes, algo que reproduce lo que pasó en Santiago medio siglo antes o más. En este sector de Providencia, los instrumentos de planificación territorial y las ordenanzas quedaron completamente superadas por situaciones de hecho. El Municipio, en este momento, no sabe cómo reaccionar.

¿Por qué no nos explicas como el ruido provoca la “expulsión” de los vecinos de Providencia?

Se produce una situación de inseguridad respecto de la salud (ruidos días y noche), al respecto al futuro de las propiedades, de la permanencia de quienes arriendan para vivir y de incremento continuo de contribuciones. El ruido de demolición/construcción/remodelación con fines de hotelería o arriendo de temporada es continuo. Es una inseguridad a la que el teléfono 1414 no tiene cómo  dar respuesta y que puede ser más grave, porque afecta a la salud y también a la propiedad, en especial a la pequeña propiedad de arrendatario o propietarios de pequeños locales y habitantes que no tienen más capital que el departamento en que viven o el pequeño local en que trabajan y temen ver destruida su fuente de trabajo por un nuevo mall. Es un portonazo inmobiliario contra todos.

Nos dimos cuenta que había que abordar el tema de fondo. Lo que está sucediendo es posible porque el plano regulador lo permite e incentiva, aparte de insuficiente voluntad de aplicar aspectos de la legislación ambiental. Hay responsabilidades en la Alcaldía y en el Concejo, pero no andamos buscando culpables, sino soluciones. Descubrimos que en el Municipio hay una doctrina tácita según la cual, la abundancia de transporte público solo ha de favorecer la instalación de grandes empresas: ¿por qué no para nuevos habitantes, pequeños comerciantes o restaurantes que no sean de cadenas?

El de Uds. parece no sólo una luz de alerta sino que un llamado urgente a los cambios …

Ningún residente se va de Providencia por gusto o solo porque le ofrezcan plata: se va porque se le vuelve hostil vivir en un barrio invadido por intereses, ruidos de grandes inmobiliarias, hoteles y el alza de contribuciones que eso trae consigo. El tema puede tener connotaciones políticas, somos conscientes, pero nuestro enfoque  es de orientaciones urbanas, de sentido común aplastado por inmobiliarias. Queremos un consenso municipal, participar en la generación de una doctrina urbana de largo plazo, acorde con los problemas actuales y previsibles, no con una mayoría electoral de cuatro años. En las próximas elecciones somos candidatos: candidatos a quedarnos en el barrio. El 22 de octubre último nos respondió la señora Alcaldesa. Dijo “no”, aunque con más elegancia. Lo preveíamos.

Un poco decepcionante ¿no?

Pero la Ordenanza de Participación de Providencia establece que el Municipio está obligado a analizar una petición de vecinos que sea acompañada por cien firmas. Las estamos reuniendo (en papel, no escaneadas). La invitación está abierta a firmar: pueden hacerlo residentes y quienes trabajen permanentemente en Providencia.

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