Convención Constitucional para el nuevo Chile

TOMAS SEPÚLVEDA PONCE

La madrugada del 15 de noviembre del año 2019, Chile vivió uno de los momentos más históricos desde la vuelta a la democracia, e incluso diría desde la promulgación de la constitución de 1980. Prácticamente todos los sectores políticos, con excepción de algunos partidos como el PC, se presentaban en una conferencia de prensa desde el ex Congreso Nacional para dar a conocer el Acuerdo por la Paz Social y Nueva Constitución. Esa fue la respuesta política a la revuelta social del 18 de octubre de ese mismo año.

El punto más importante de ese Acuerdo es crear nuevos mecanismos para cambiar la Constitución actual mediante un plebiscito nacional. En ese proceso una de las cédulas electorales  nos preguntará qué tipo de órgano queremos que redacte la nueva Carta Magna. Desde mi perspectiva la figura que debemos elegir es la de la Convención Constitucional, en donde sus miembros son 100% electos por la ciudadanía, en un tipo de elección “espejo” a las elecciones parlamentarias (igual número de escaños y distrititos a la la elección de Diputados. Uno de los más grandes beneficios de elegir una Convención Constituyente es que, al ser electa íntegramente por la ciudadanía y para un fin específico, carecerá de conflictos de interés, por lo que la toma de decisiones y los debates deberían tener un sustento más bien ideológico.

Se hace una crítica a la Convención Constitucional en el sentido de que en torno a la legitimidad de ella sí es, como dije, un espejo de la Cámara de Diputados y Diputadas. Mal que mal esta Cámara, luego de la reforma al sistema binominal, es el órgano legislativo más representativo desde el regreso a la democracia. Otra cuestión es su efectividad y conexión política. Esta representatividad les comandará a tomar decisiones que – basadas en las formas de participación en la asamblea de Edmund Burke – a mi parecer estarán cargadas tanto por una esfera individual, donde primará el propio juicio de valor, y por otro lado el ejercicio interpretativo tomando el interés de los electores para la definición de un marco constitucional.

De ganar el Apruebo este órgano colegiado será el responsable de definir un país más equitativo para todos y todas; representado los intereses colectivos de quienes los y las han mandatado. Lo que estará en juego en las disputas electorales en la campaña de convencionales constituyentes, será modelos de sociedad distintos, es una tarea compleja para estos representantes, congeniar las visiones de sociedad que intentan interpretar con las necesidades colectivas. Cuando todo se vea difícil y el debate de ideas se vea entrampado deberán echar mano de sus otras habilidades y usar la negociación como la mejor arma.

TOMÁS SEPÚLVEDA PONCE, estudiante de Ciencia Política, miembro del órgano ejecutivo provisorio de Providencia Participa.

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