Estos años, en vez de avanzar, sólo hemos retrocedido en materia de reciclaje

TOMÁS SEPÚLVEDA PONCE

La emergencia climática se ha vuelto un dolor de cabeza que a diario tumba nuestras mentes y nos lleva a pensar constantemente en el devastador futuro que le depara a nuestro planeta. Pero a algunos también nos convoca a hacer pequeñas pero emotivas acciones, con la convicción de saber que al menos algo hacemos por revertir esto y no quedarnos sentados viendo como todo se destruye. Reconozco, además, ser un fiel seguidor de activistas alrededor del mundo, como Greta Thunberg entre otros, que buscan influir positivamente en la sociedad y convocar a los Estados a dar una respuesta conjunta y efectiva frente al desolador panorama.

Con envidia veo como en varios países del mundo, incluidos países latinoamericanos  incorporan el reciclaje y otros métodos de tratamiento de residuos en políticas públicas a nivel nacional;  preocupándose por educar a la población además de proveerles de insumos, herramientas y preparación para el correcto reciclaje de la basura (en algunas partes es incluso una obligación).

Digo verlo con envidia porque Chile está años luz de políticas públicas como éstas.  Providencia, destacada en los medios por ser un “ejemplo de gestión municipal”, tuvo la oportunidad de posicionarse en esta materia. De hecho la promesa de mejorar el reciclaje en la comuna estuvo en el programa ofrecido por la actual Alcaldesa. Lamentablemente, desde que inició el “programa” en la comuna este carecía de todo tipo de esfuerzos en su implementación, tanto del aspecto comunicacional como también de la inversión para ejecutarlo de la manera más óptima.

La pandemia sólo vino a visibilizar la carencia de este diseño en la estrategia local y fue ocupada por Evelyn Matthei para retirar los puntos limpios, bajo la excusa de ser “focos de contagio“. Tales fueron reemplazados por puntos móviles que sólo pasan una vez a la semana y están media mañana, ya que al completar la tonelada se retiran del sector.

Hablo con conocimiento de causa, me ha tocado ver varias cosas que desincentivan la actividad de reciclar los desechos de vecinas y vecinos. Primero, el hecho de ser un solo día estos puntos se llenan rápidamente de personas impacientes por desechar su basura. Segundo, he visto como familias llegan cargadas de residuos para reciclar encontrándose con el punto cerrado y no teniendo más opciones que, dejarlas ahí, acumulados junto a los demás desechos domiciliarios o devolverse a sus casas y esperar una semana con el reciclaje en casa con la esperanza de lograr el punto móvil abierto.

Estos años, en vez de avanzar, sólo hemos retrocedido en materia de reciclaje. Sin duda este programa piloto de reciclaje en la comuna nos convocó a muchas vecinas y vecinos a adecuar nuestras casas para hacer del desecho sustentable de nuestra basura una rutina diaria. Luego de limpiar, organizar y categorizar los envases, los preparábamos para llevarlos a nuestros puntos estables. Hoy a muchas personas no les queda otra que simplemente desecharlo todo junto a la basura por que con las nuevas modalidades de vida en cuarentena se les hace imposible destinar una mañana hábil para ir a reciclar.

TOMÁS SEPÚLVEDA PONCE, estudiante de Ciencias Políticas. Miembro del Órgano Ejecutivo Provisorio de Providencia Participa

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