Vecinos de Pedro de Valdivia Norte han pedido reunirse con Alcaldesa Matthei, por Proyecto Inmobiliario del Sheraton, pero no hay espacio en la agenda para ellos

A partir de las denuncias hechas en este mismo espacio por Patricio Herman, Fundación Defendamos la Ciudad, tomamos contacto con el Presidente de la Junta de Vecinos N° 12 de Pedro de Valdivia Norte, Cristóbal Barros Jiménez. Se nos informó la preocupación que despierta en ese sector la ejecución del Proyecto Inmobiliario Edificio Parque San Cristóbal, vinculado a los terreno del Hotel Sheraton. Para conocer más de este proceso les recomendamos visitar la WEB de esta organización. Sin perjuicio de ello hicimos algunas preguntas al Presidente Barros y transcribimos acá, de manera íntegra, sus respuestas

INTRODUCCIÓN:

En un contexto de mega-sequía y crisis climática, creemos que resguardar el sentido del vecindario a escala humana, dentro del amplio espacio de la metrópolis, asegura la permanencia de las relaciones que nutren la socio-ecología urbana. Pensamos que la calidad de vida del Gran Santiago depende de la protección de la geografía de oportunidades de territorios únicos, como lo es Pedro de Valdivia Norte. El deber de diálogo del titular y evaluación completa de los impactos por la autoridad, que estamos solicitando a través de diferentes vías, responde a este anhelo de protección. Sólo a través del reconocimiento y preservación de los valores patrimoniales, paisajísticos, culturales y ambientales de esta unidad vecinal, ésta podrá continuar entregando beneficios más allá de sus habitantes y fronteras, sirviendo de antesala del pulmón verde capitalino que representa el PARQUEMET. Ahora paso a responder sus preguntas, punto por punto.

¿La empresa ha establecido contacto con ustedes?

Directamente no. Sólo a través de intermediarios.

Recién el pasado viernes 4 de septiembre, luego más dos años desde que nos enteráramos como comunidad por la prensa de este proyecto – salió un artículo en la Tercera el 18 de agosto de 2018 -, Valor Estratégico nos contactó. Aunque agradecimos el gesto, lo consideramos tardío e inoportuno. A estas alturas, luego de haber iniciado como JJVV acciones comunicacionales y legales ante las autoridades pertinentes, lo que corresponde es que los proponentes del proyecto lo expliquen en detalle al barrio y resuelvan las dudas de los todos los residentes.

Comprendemos que los titulares del Edificio Parque San Cristóbal no están obligados por ley, por ahora, a realizar una consulta a los vecinos y vecinas. Sin embargo, es bien sabido que el diálogo con las comunidades aledañas a los proyectos siempre ha sido una de las claves para avanzar en justicia ambiental, generar confianzas y discutir externalidades negativas con el objeto de apoyar en la medida de lo posible a la mitigación de impactos. En este sentido, nos parece que existe al menos un deber de responsabilidad social empresarial del titular del proyecto para con la comunidad y su entorno. Lo anterior, forma parte del estándar socio-ambiental de toda compañía y, en la actualidad, los financistas prefieren no invertir en proyectos que generan conflictos comunitarios.

¿Han iniciado algún tipo de acciones administrativas o judiciales para detener el proyecto?  

No descartamos acciones judiciales. Hoy estamos utilizando mecanismos legales de carácter administrativo. Hemos presentado observaciones con respecto a los impactos ambientales y viales del proyecto Edificio Parque San Cristóbal:

(1) Exploramos con el Servicio de Evaluación Ambiental de la Región Metropolitana (SEA RM), la factibilidad de ingreso del proyecto al Sistema de Evaluación Ambiental (SEIA); (2) Buscamos aclarar con la Secretaría Regional Ministerial de Transportes y Telecomunicaciones (SERMITT RM), información sobre el Estudio de Impactos al Sistema de Transporte Urbano (EISTU).

Según le manifestamos al SEA RM, tanto en una video-audiencia (14 de julio) como en una detallada carta (10 de agosto), sería interesante para nosotros conocer por qué, a juicio del proponente del proyecto, la densificación en altura, con dos torres de 84 y 82.6 metros y 31 y 33 pisos respectivamente, son una buena solución para el barrio y la relación con PARQUEMET. A nosotros nos surgen preguntas sobre cómo estos edificios afectan el componente paisaje, los impactos de generación de material particulado respirable en la etapa de construcción -que tendrá una duración de 35 meses-, el colapso de los sistemas de alcantarillado público en la zona, las emisiones que se generen por los grupos electrógenos de los edificios; la superación de los niveles de ruido durante la construcción, la circulación de las aves y su rol de polinización en la ciudad, entre muchas otras cosas. Sería interesante conocer también, qué ocurrirá con los desechos domiciliarios con un incremento del 37% de habitantes de esta unidad vecinal, cuando es notorio que los sistemas de reciclaje del sector no dan abasto.

El titular del proyecto sostiene que no requiere ingresar al SEIA, pues se encuentran bajo la norma, que establece el límite de ingreso en 300 viviendas. El Edificio San Cristóbal se encuentra en el límite, con 295 viviendas, lo que raya en la legalidad; pero además es una modificación de un proyecto ya existente, el Hotel Sheraton, porque se ubica literalmente en él. Por otra parte, los proponentes indican que el proyecto no afecta áreas colocabas bajo protección oficial, como el PARQUEMET, pero ya la Corte Suprema ha dicho que los proyectos ubicados en el área de influencia de zonas protegidas también deben evaluar sus impactos. Por consecuencia, fueron los mismos titulares, quienes, al estar el proyecto en un área gris, ingresaron al SEA RM una consulta de pertinencia, con el objeto de descartar la necesidad de ingresar al sistema, porque ¿si tuvieran la certeza de que el proyecto no debe ser evaluado ambientalmente no hubiesen hecho la consulta, cierto? Se consulta lo que se duda.

Como consta en la carta que entregamos digitalmente en la oficina de partes del SEA RM, a nuestro parecer, el proyecto en cuestión no puede revisarse como un desarrollo independiente, sino más bien como parte de una modificación de un proyecto ya existente (hotel Sheraton), con las consecuencias derivadas de que la suma de impactos y características de ambos, podrían determinar su ingreso al SEIA. Ambos, Edificio Parque San Cristóbal y Hotel Sheraton, a nuestro entender, son parte de la misma unidad fiscalizable, por cuanto: (i) Comparten la propiedad accionaria; (ii) Comparten el mismo inmueble: ambos proyectos se encuentran emplazados en el mismo paño, identificado con el Rol 7070-048; (iii) Comparten una serie de instalaciones, tales como los accesos de los vehículos, según se señala en el EISTU; y, (iv) Comparten el mismo EISTU. Tal como lo reconoce el mismo titular en su consulta de pertinencia, el Proyecto tramitó un EISTU que, dadas las características de construcción, tuvo que incluir el flujo de tránsito del Hotel Sheraton, principalmente por estar ambas obras ubicadas en el mismo inmueble, de acuerdo con lo establecido por la Ley General de Urbanismo y Construcciones (“LGUC”) y su Ordenanza.

En base a lo anteriormente expuesto, lo que queda por determinar entonces por parte del SEA RM es si la suma de las partes, obras y acciones ejecutadas por el Hotel Sheraton de manera posterior a la entrada en vigencia al SEIA, y no calificadas ambientalmente, junto con este nuevo proyecto que pretende construirse, constituyen alguna de las tipologías descritas en el artículo 10 de la Ley Nº 19.300, sobre Bases Generales del Medio Ambiente, (“LGBMA”), y del artículo 3 del Reglamento del SEIA.

En cuanto a los impactos viales y EISTU del proyecto, nos parece que las medidas de mitigación del EISTU en relación al proyecto Edificio Parque San Cristóbal, no son suficientes. Somos un barrio ya congestionado de vehículos, tanto en horas punta como by-pass natural de quienes se transportan desde o hacia sus trabajos evitando así el tráfico, como también receptores de viajes por el túnel del cerro San Cristóbal, visitas a PARQUEMET, traslados de estudiantes de la Universidad Católica o pacientes de Clínica Indisa. Además, el barrio es utilizado como estacionamiento para quienes trabajan en Providencia. Particularmente en relación a las medidas de mitigación propuestas en el EISTU, estas son insuficientes para hacerse cargo del impacto vial que generarán 1.200 nuevos residentes en el barrio. No hay una propuesta para redirigir los nuevos viajes de estos residentes sin colapsar las calles residenciales del barrio, sino que solo se proponen medidas dispersas que no abordan el gran impacto vial que generará el proyecto en el vecindario y en el acceso al Parque Metropolitano.

Finalmente, pero no por eso menos importante, el EISTU no considera los impactos acumulativos del nuevo flujo de tráfico vehicular que incorpora el proyecto, más el flujo que ya existe; sino que solo modela las medidas en base a los nuevos impactos que se generan. Al ser este proyecto una modificación de un proyecto ya existente, como bien lo señala el EISTU, debe modelar las medidas en base a la suma de los impactos del tráfico actual con el nuevo.

Considerando todo lo anterior, el día 25 de agosto, presentamos un recurso de aclaración ante la SEREMITT RM. En resumen, estamos solicitando a esta Secretaria: (i) Aclarar cuál es la razón por la cual las medidas de mitigación no contienen un plazo para su implementación; (ii) Aclarar cuál es la razón por la cual se dividieron en dos etapas las medidas de mitigación; (iii) Aclarar si el EISTU tomó en consideración una posible eliminación de la reversibilidad de Avenida Andrés Bello; (iv) Aclarar por qué en el Informe de Factibilidad Técnica, sólo se consideró el nuevo flujo de tránsito que supuestamente incorpora el Edificio Parque San Cristóbal, y no la suma acumulativa del flujo existente más el proyectado.

¿Cuántas reuniones han tenido con la municipalidad?

Como JJVV hemos sostenido tres reuniones este año con la municipalidad.

Las primeras dos reuniones fueron informativas, oportunidad en que se nos explicaron tres EISTU que afectan directamente a nuestro barrio: Costanera Center, Santa María Office y Edificio Parque San Cristóbal. En la tercera, intentamos avanzar en el caso específico del edificio en cuestionamiento, sin embargo, la reunión se basó en el supuesto de que el EISTU es técnicamente inmodificable.

Como ya señalé antes, en relación específica a las acciones que hemos iniciado ante la SEREMITT RM, en nuestra opinión las medidas de mitigación son insuficientes y no se corresponden a la realidad de un barrio ya saturado de tránsito vehicular. No permiten una base de conversación para evitar el perjuicio de nuestra comunidad. Es por esta razón que le solicitamos en el 21 de agosto a la Alcaldesa Matthei, vía ley de lobby, una reunión para explorar soluciones técnico-políticas, que permitan abrir un espacio de diálogo con los vecinos y vecinas directamente afectados, encontrando soluciones apropiadas. Esta última reunión, lamentablemente, fue rechazada por razones de agenda.

Atravesamos un momento como país en que la participación de los vecinos y vecinas es clave. Nos parece que la SEREMITT, que es la entidad encargada de evaluar y aprobar los EISTU, debiera considerar espacios formales de consulta y co-diseño con las comunidades afectadas por impactos al sistema de transporte urbano. Informar por secretaría, a través de los municipios, de lo que ya ha sido previamente evaluado y aprobado, nos parece anacrónico. La ciudadanía demanda espacios efectivos de participación, deliberación y diálogo. Y no necesariamente para oponerse a proyectos per-se, sino también para mejorarlos. Se trata, finalmente, de buscar un justo equilibrio entre intereses diferentes en el territorio. En el mismo orden de ideas, comprendemos que el gobierno quiera activar la economía en un contexto de pandemia, generando empleos a través de la activación de la construcción. Pero nos parece una mala noticia la intensión del Ejecutivo de postergar para noviembre del 2021 el reglamento sobre mitigación de impactos al sistema de movilidad local. Esta medida prolongará las limitaciones del actual sistema de EISTU y perjudicará a los barrios.    

Finalmente, a los concejales de la comuna les enviaremos próximamente un correo electrónico, informándoles de la opinión de la JJVV y acciones realizadas. Esperamos que con su apoyo, sea posible abrir espacios de dialogo técnico-político, que nos permita encontrar soluciones.  

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